martes, 16 de diciembre de 2014

Hyperclub: un club español para científicos de ideas disparatadas y sin sentido común.

Ricardo Baroja. Miembro del HYPERCLUB
En 1920 un grupo de intelectuales españoles fundaron el HYPERCLUB, un selecto club de científicos, con mucho sentido del humor, era una sociedad secreta y sólo aceptaba como socios a aquellos que hubieran llevado a cabo alguna idea disparatada, carente de sentido común o proyectos insensatos. En los estatutos del club figuraban normas como que el presidente estaba obligado a tratar a los demás miembros de "Usted" mientras que para los miembros era obligatorio tratar a su presidente de "TÚ". “La falta de sentido común era el ideal del club, y sus miembros debían personificar este ideal al formular sus proyectos” explica Thomas Glick, profesor de Historia medieval española e Historia de la ciencia y la tecnología en la Universidad de Boston (EEUU).

En la agencia SINC comentan que  "En sus reuniones solamente se tenían en cuenta ideas y proyectos disparatados, como, por ejemplo, la propuesta del aviador José Rodríguez Díaz de cerca de un hospital psiquiátrico que los miembros consideraban paso previo obligatorio para la entrada en el Hyperclub."
Lecea de perseguir avutardas hasta derribarlas con las alas del aeroplano; o la transcripción al verso en castellano del Tratado de Mecánica Celeste del científico Laplace que hizo el aviador vasco Legórburu. En otra ocasión, en un absurdo arrebato, el aviador Gómez Spencer concibió una fórmula matemática que determinaba la jornada de trabajo de los serenos de Madrid.(...) Ingenieros, intelectuales y pilotos militares se mezclaban en las reuniones que tenían lugar en el Aeroclub de Madrid,

Entre los socios se contaban Juan de la Cierva, inventor del autogiro; Mariano Moreno Caracciolo, divulgador de la relatividad; el coronel de ingenieros Joaquín de la Llave y Sierra; los aviadores Alejandro Gómez Spencer y José Rodríguez y Díaz de Lecea; el pintor y escritor Ricardo Baroja; Federico Lafuente, escritor; Juan Viniegra, ingeniero hidrógrafo; José María Legórburu; y Emilio Herrera, al que su aventura en globo la Nochebuena de 1907, cuando un aguacero le hizo descender y quedar atrapado entre un grupo de madrileños borrachos, le valió la entrada como miembro. La mayoría de ellos eran militares a la vez que hombres de ciencia.

El club se disolvió con la llegada de la Guerra Civil, ya que cada uno de sus miembros era partidario de un bando. Siguieron carteándose, algunos como Ricardo Baroja (hermano de Pío Baroja) desde Francia en donde se había refugiado como partidario de la República, solicitaron por carta un avión, un piloto y una bomba para bombardear el Palacio del Pardo en Madrid. Emilio Herrera, antiguo presidente del Hyperclub le contesto que esa petición era tan descabellada y demostraba una falta tan grande de sentido común que le hacía merecedor del título de Presidente del Hyperclub.